El Glaciar Perito Moreno cruje y truena porque está en movimiento. El hielo avanza, se estira y se quiebra por dentro, y esas tensiones se liberan con chasquidos, crujidos secos y golpes sordos. Los estruendos más fuertes aparecen cuando un bloque del frente se desprende y cae al Lago Argentino, levantando una ola que se escucha desde lejos.
Un glaciar que nunca está quieto
Desde las pasarelas el Perito Moreno parece una pared inmóvil, pero se mueve todo el tiempo. El hielo baja desde el Campo de Hielo Patagónico Sur empujado por su propio peso, y el frente avanza alrededor de dos metros por día, según las estimaciones más citadas. Ese avance no es uniforme: el centro de la lengua se mueve más rápido que los bordes, la superficie distinto que el fondo, y el hielo tiene que acomodarse al terreno por el que pasa.
Todo eso genera tensiones enormes dentro de la masa de hielo. Cuando la tensión supera lo que el hielo resiste, se rompe. Algunas roturas son pequeñas y profundas; otras abren grietas visibles en la superficie. Cada una de esas roturas hace ruido.
Los sonidos que vas a escuchar
Quienes pasan horas frente al glaciar aprenden a distinguir distintos tipos de sonido. No son categorías científicas, pero sirven para entender qué está pasando:
- Chasquidos y crujidos secos. Son los más frecuentes. Suenan como madera que se parte o como un latigazo corto. Vienen de grietas internas que se abren o se cierran.
- Golpes sordos y largos. Parecen un trueno lejano. Muchas veces son movimientos dentro del glaciar o caídas en zonas del frente que no se ven desde donde estás.
- El estruendo de un desprendimiento. Un estallido seguido del ruido del agua: el bloque cae, golpea el lago y levanta una ola que cruza el canal.
- El rumor del agua y los témpanos. Después de una caída grande, el oleaje mueve los témpanos y se escuchan choques de hielo contra hielo y contra las piedras de la costa.

Por qué el sonido no coincide con lo que ves
Una de las cosas que más sorprende a quien visita el glaciar por primera vez es que el ruido y la imagen no siempre van juntos. Hay dos razones.
La primera es que muchos crujidos son internos. Escuchás un chasquido fuerte y buscás con la vista, pero la grieta se abrió adentro del hielo o detrás del frente y no hay nada que mirar. Con el tiempo te acostumbrás a que el glaciar habla más de lo que muestra.
La segunda es física: el sonido viaja mucho más lento que la luz. Cuando un bloque se desprende en una parte lejana del frente, primero ves la caída y la columna de agua, y un instante después llega el estruendo. Y a veces pasa al revés: un crujido fuerte anuncia que algo está por ceder, y unos segundos después cae el bloque. Por eso, cuando escuchás un chasquido, conviene mirar hacia el frente y esperar.
Cuándo hay más actividad
No hay horarios garantizados ni forma de predecir un desprendimiento. Lo que se observa en general es que el glaciar está más activo cuando sube la temperatura, con sol directo sobre el frente o después de días templados. Eso suele coincidir con el mediodía y la tarde. En verano hay más actividad que en invierno, aunque el glaciar suena en todas las estaciones.
Las caídas grandes, las que todos esperan filmar, son menos frecuentes que los crujidos. Las rupturas del dique de hielo son otro fenómeno, mucho más raro, que explicamos en rupturas del Glaciar Perito Moreno: por qué ocurren.
Cómo escucharlo mejor
- Elegí un balcón y quedate. Caminar todo el circuito sin parar es la mejor manera de perderse los sonidos. Mejor recorrer menos y detenerse más. En pasarelas del glaciar: circuitos y miradores te contamos qué ofrece cada uno.
- Hacé silencio. Parece obvio, pero con grupos conversando cuesta escuchar los crujidos más finos. Los horarios menos concurridos ayudan.
- Abrigate bien. Estar quieto frente al hielo, con viento, enfría rápido. Con buena ropa podés quedarte el tiempo que haga falta.
- Respetá los límites. Las olas que generan los desprendimientos y los fragmentos de hielo que salen despedidos son la razón por la que las pasarelas mantienen distancia del frente. No salgas de los sectores habilitados.
El silencio también es parte de la visita
Entre un crujido y otro hay silencio, y ese silencio tiene su propio peso. Sin tránsito ni ruido de ciudad, lo que queda es el viento, el agua golpeando contra las piedras y, cada tanto, el hielo. Muchos visitantes cuentan que lo que más recuerdan del Perito Moreno no es una foto sino ese momento de espera, con todo el grupo callado mirando la pared, hasta que algo suena.
En invierno y en los meses de temporada baja, con menos gente en los balcones, esa experiencia es todavía más clara. Si podés elegir, buscá un momento tranquilo del día y date al menos media hora en un mismo mirador. Es la mejor manera de que el glaciar te muestre, y te haga escuchar, de qué está hecho.
El glaciar también se escucha desde la mesa
El Restó del Glaciar está en el extremo de una pequeña bahía, justo arriba de una playa de piedras donde llegan pequeños desprendimientos de hielo. Desde el salón el frente queda a la vista, y es habitual que un estruendo interrumpa la conversación y todas las cabezas giren hacia el ventanal. Hay quienes eligen almorzar sin apuro justamente para seguir escuchando el glaciar entre plato y plato.
Si querés ese momento, el Restó abre todos los días del año de 11:00 a 16:00. Mirá los menús principales y hacé tu reserva online para asegurarte la mesa. Para conocer más sobre el lugar, entrá a sobre nosotros.
Preguntas frecuentes
¿Por qué hace ruido el Glaciar Perito Moreno?
Porque el hielo está en movimiento permanente. Al avanzar se estira, se comprime y se quiebra por dentro, y esas tensiones se liberan con crujidos y chasquidos. Los estruendos más fuertes llegan cuando un bloque del frente se desprende y cae al lago.
¿Por qué a veces escucho el ruido y no veo nada caer?
Porque muchos crujidos vienen de grietas internas o de zonas del frente que no tenés a la vista. Además, el sonido viaja más lento que la luz: cuando un bloque cae lejos, podés verlo antes de escucharlo, y cuando cruje adentro, lo escuchás sin ver ningún movimiento.
¿A qué hora se escucha más el glaciar?
No hay un horario garantizado, pero en general hay más actividad cuando sube la temperatura y el sol pega sobre el frente, por lo que el mediodía y la tarde suelen ser activos. Lo que más ayuda es quedarse quieto y en silencio un buen rato en un mirador.
¿Se escucha el glaciar desde el Restó?
Sí, en muchos momentos. El Restó del Glaciar está en una pequeña bahía con vista directa al frente, así que antes o después del almuerzo tenés el frente a pocos pasos para escucharlo. Más de una sobremesa se interrumpe para mirar hacia el ventanal.
