La bahía y la playa de piedras del Glaciar Perito Moreno

El Restó del Glaciar y su entorno en el Parque Nacional Los Glaciares

Junto al Glaciar Perito Moreno hay una pequeña bahía con una playa de piedras, y El Restó del Glaciar está justo en su extremo, arriba de esa playa. Desde las mesas se ven trozos de hielo varados entre las piedras y, del otro lado del agua, el frente del glaciar. Es un paisaje para mirar desde arriba, porque la orilla de un lago con glaciar tiene riesgos propios.

Dónde queda el Restó exactamente

Cuando alguien nos pregunta cómo es el lugar, usamos siempre la misma descripción: el Restó está «en el extremo de una pequeña bahía, justo arriba de una pintoresca playa de piedras con pequeños desprendimientos de hielo». Está dentro del Parque Nacional Los Glaciares, junto al área de pasarelas, y desde sus ventanales se ve de frente el Perito Moreno.

Esa ubicación explica buena parte de la experiencia. No estás en un salón con una ventana que da al glaciar a lo lejos: estás sobre el agua, con la costa abajo y el hielo enfrente. Podés conocer más del lugar en nosotros.

Qué se ve en la playa

La playa cambia de un día para otro, pero hay cosas que se repiten:

  • Piedras redondeadas. Cantos rodados de distintos colores, pulidos por el agua y por el hielo durante mucho tiempo.
  • Hielo varado. Trozos de distintos tamaños que quedaron sobre la orilla. Algunos son transparentes como vidrio; otros tienen el azul intenso del hielo compacto.
  • El agua. Su color cambia con la luz y con el cielo, del gris al turquesa lechoso típico de los lagos glaciares.
  • El movimiento. Con viento, pequeñas olas mueven los trozos de hielo y se escucha cómo chocan contra las piedras.

Ese hielo viene del propio glaciar. Cuando un bloque se desprende del frente, flota, se va partiendo y, empujado por el viento y el agua, parte de él termina en la costa. Cada trozo que ves abajo fue, hace poco, parte de la pared de enfrente. Si te interesa el color, lo explicamos en por qué el hielo es azul.

El Restó del Glaciar junto a la bahía con el Glaciar Perito Moreno de fondo

Por qué conviene mirarla desde arriba

La tentación de bajar a tocar el hielo es entendible. Pero la costa de un lago con un glaciar activo no es una playa común, y por eso la recomendación es disfrutarla desde arriba:

  • Cuando un bloque grande cae del frente, puede levantar olas que llegan a la costa con más fuerza de la que parece desde lejos.
  • El hielo varado no está quieto: se parte, se da vuelta y se desplaza con el agua.
  • Las piedras mojadas y el hielo son resbaladizos, y el agua del lago es muy fría.
  • Estás en un área protegida: lo que corresponde es usar solo los senderos habilitados, respetar la cartelería y seguir las indicaciones de los guardaparques.

Tampoco hace falta bajar para disfrutarla. Desde arriba se entiende mejor el conjunto: la bahía, la playa, el hielo flotando y el glaciar detrás, todo en un mismo cuadro.

Cómo disfrutarla desde el salón

La mejor forma de mirar la playa es sentarte cerca del ventanal y darle tiempo. Durante un almuerzo la escena cambia más de lo que uno espera: aparece un trozo de hielo nuevo, el viento mueve el agua, el sol entra y sale y el azul del hielo se enciende o se apaga.

Salón principal del Restó del Glaciar con ventanales hacia la bahía y el glaciar

Si te gusta la fotografía, la playa es un buen primer plano: el hielo sobre las piedras adelante y el frente del glaciar al fondo. Un zoom moderado ayuda a juntar los dos planos. Más ideas en cómo fotografiar el glaciar.

La bahía en distintas épocas

La playa no se ve igual todo el año. En los meses de más actividad del glaciar puede haber más hielo en la orilla; hay días de invierno en que la nieve cubre parte de las piedras; y los días de viento fuerte el agua se agita y el hielo se mueve más. No hay una época mejor que otra: hay días distintos, y por eso vale la pena mirarla con calma cada vez.

Un hielo que se queda donde está

Mucha gente nos pregunta si puede llevarse un pedacito de hielo de recuerdo. La respuesta es no, y no solo por seguridad. El Parque Nacional Los Glaciares es un área protegida: lo que hay en la costa, piedras incluidas, forma parte del paisaje y se queda ahí. Además, el hielo se derrite en minutos fuera del agua fría, así que el recuerdo duraría muy poco.

Si querés tener una experiencia más cercana con el hielo del glaciar, la forma que tenemos en el Restó es otra: los packs de bebidas incluyen whisky o espumante con hielo milenario del glaciar, servido en la mesa. Consultá al reservar si querés sumarlo a tu almuerzo. Es una manera de brindar con el mismo hielo que ves flotando abajo, sin pisar la orilla.

Y si viajás con chicos, la playa es un buen tema de charla desde la ventana: contar cuántos trozos de hielo ven, cuál es más azul, cuál se movió desde la última vez que miraron.

Antes o después de las pasarelas

Una buena forma de organizar el día es recorrer los circuitos con el frente del glaciar bien cerca y después sentarte a almorzar con la vista de la bahía, o al revés. Las dos miradas se complementan: desde las pasarelas ves el hielo en detalle; desde el Restó, el paisaje completo. Para elegir circuito, mirá las pasarelas y sus miradores.

Una mesa sobre la bahía

El Restó abre todos los días de 11:00 a 16:00. Podés ir sin reserva, pero en temporada alta conviene reservar, y si querés una mesa cerca del ventanal pedilo al hacerlo (sujeto a disponibilidad). Mirá los menús y reservá tu mesa para ver la playa de piedras desde arriba.

Preguntas frecuentes

¿Hay una playa en el Glaciar Perito Moreno?

Junto al área de pasarelas hay una pequeña bahía con una playa de piedras donde suelen quedar varados trozos de hielo desprendidos del glaciar. El Restó del Glaciar está en el extremo de esa bahía, justo arriba de la playa, así que se ve muy bien desde las mesas.

¿Se puede bajar a la playa a tocar el hielo?

Te recomendamos disfrutarla desde arriba. La costa de un lago con glaciar tiene riesgos propios: olas por desprendimientos, hielo que se mueve, piedras resbaladizas y agua muy fría. Dentro del parque, lo correcto es usar solo los senderos habilitados y respetar la cartelería y a los guardaparques.

¿Siempre hay hielo en la playa?

No siempre. Depende de los desprendimientos de los días anteriores, del viento y del movimiento del agua. Hay días con muchos trozos de hielo entre las piedras y otros con la orilla casi limpia. Es parte de lo que hace distinta cada visita.