El otoño en el Glaciar Perito Moreno va de marzo a mayo y para muchos es la época más linda del año: las lengas y los ñires del bosque se ponen amarillos, naranjas y rojos, hay bastante menos gente que en verano y las pasarelas se caminan con calma. A cambio, los días se acortan y el frío se hace sentir, sobre todo en mayo.
Por qué el otoño cambia el paisaje del glaciar
En verano el protagonista absoluto es el hielo. En otoño aparece un segundo actor: el bosque andino patagónico que rodea las pasarelas. Las lengas y los ñires son árboles de hoja caduca, y antes de perderla la tiñen de colores cálidos. El contraste con el azul del frente de hielo y el gris del lago es de los paisajes más fotografiados de la Patagonia.
Ese cambio no llega de golpe ni todos los años en la misma fecha. Depende de las temperaturas y de las primeras heladas, así que lo más sensato es pensar en un rango de semanas y no en un día puntual. Si tu viaje cae en otoño, vas a ver alguna etapa del proceso: el verde que empieza a virar, el bosque encendido o las primeras ramas peladas con el glaciar de fondo.
Marzo: el verano que se despide
Marzo todavía conserva algo del verano. Los días siguen siendo bastante largos, el clima suele ser templado para la zona y algunas actividades mantienen sus frecuencias de temporada. La cantidad de visitantes baja respecto de febrero, aunque los fines de semana largos, como Carnaval cuando cae en marzo o Semana Santa cuando cae en este mes, todavía mueven mucha gente. Es un buen mes para quien quiere días largos sin el movimiento de enero.
Abril: el corazón del otoño
En muchos años, abril es el mes en que el bosque muestra más color. Las mañanas son frescas, el sol sale más tarde y la luz del día tiene un tono bajo y dorado que favorece las fotos. Hay menos visitantes que en marzo y las pasarelas, en días de semana, pueden sentirse casi propias. Si Semana Santa cae en abril, esos días sí conviene planificar con más anticipación, porque es una de las escapadas más elegidas del turismo nacional.
Para las fotos, el otoño tiene una ventaja que el verano no da: el sol va más bajo y entra de costado sobre el frente de hielo, marcando las grietas y las agujas con sombras largas. Las mañanas con escarcha sobre las barandas de las pasarelas y las tardes con el bosque iluminado de frente son dos momentos que vale la pena esperar con la cámara lista.

Mayo: la antesala del invierno
Mayo es el mes más frío del otoño. Aparecen las heladas, a veces alguna nevada temprana, y los días se acortan bastante. El bosque ya perdió buena parte de sus hojas, pero el paisaje gana otra cosa: silencio. Es de los meses con menos gente del año, y el glaciar se escucha mejor que nunca. Los crujidos y los desprendimientos retumban en el Canal de los Témpanos sin el murmullo de los grupos.
Si vas en mayo, pensá la visita como una de invierno suave: salir de El Calafate con luz, aprovechar las horas del mediodía en las pasarelas y no dejar la vuelta para muy tarde. En la nota sobre el glaciar en invierno contamos cómo cambia la visita cuando el frío se instala.
Cómo organizar el día en otoño
Con menos luz que en verano, el orden del día importa más. Un esquema que funciona:
- Llegar a media mañana, cuando el sol ya calentó un poco las pasarelas y la escarcha de las primeras horas se fue.
- Recorrer el Circuito del Bosque además de los miradores frontales: es donde el color del otoño se ve de cerca.
- Almorzar al mediodía, en el momento más frío para quedarse quieto afuera, y volver a las pasarelas con el cuerpo caliente.
- Emprender la vuelta con margen para hacer los cerca de 80 km a El Calafate antes de que oscurezca.
Sobre la ropa: sumá una segunda capa intermedia, gorro y guantes de verdad. En otoño se pasa mucho rato quieto mirando el bosque o esperando un desprendimiento, y ahí es donde el frío entra.
Qué se come en otoño frente al hielo
El otoño es temporada de platos de olla. En El Restó del Glaciar la cazuela de cordero y el guiso de lentejas patagónico son los que mejor acompañan una mañana de viento fresco, y la sopa crema de vegetales es la entrada que te devuelve las manos. Para cerrar, el mousse de dulce de leche con frutos rojos o el parfait de frutos rojos. Si alguien de la mesa es vegetariano, vegano o celíaco, hay opciones en todos los menús. Mirá el detalle en menús principales.

Otoño, primavera o invierno
Las tres estaciones fuera del verano tienen menos gente, pero cada una ofrece algo distinto. La primavera trae días que se alargan, viento y rebrotes; el invierno, nieve, silencio y días cortos; el otoño, el bosque de colores y una luz baja que favorece las fotos. Si estás comparando, leé también el glaciar en primavera y la guía general sobre la mejor época para visitar el glaciar.
Un otoño frente al Perito Moreno
Quien viene en otoño suele irse con la sensación de haber visto un glaciar distinto al de las postales de verano: más tranquilo, rodeado de rojo y con tiempo para mirarlo. El Restó abre todos los días del año, de 11:00 a 16:00. Si ya tenés la fecha, reservá tu mesa y cerrá la recorrida con un plato caliente frente al hielo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se ponen rojos los árboles en el Glaciar Perito Moreno?
Durante el otoño, entre marzo y mayo, las lengas y los ñires del bosque que rodea las pasarelas cambian a amarillos, naranjas y rojos. El momento exacto varía cada año según el clima, así que conviene no atarse a una fecha y pensar en un rango de semanas.
¿Hace mucho frío en el glaciar en otoño?
Más que en verano, y cada vez más a medida que avanza la estación. Marzo todavía es templado; mayo ya trae heladas y mañanas frías. El viento puede soplar cualquier día, así que conviene ir en capas, con gorro, guantes y campera rompeviento.
¿El Restó del Glaciar abre en otoño?
Sí. El Restó abre todos los días del año, de 11:00 a 16:00, también en otoño. En esta época hay menos visitantes, pero se recomienda reservar si van en grupo o si querés uno de los salones exclusivos.
¿Hay menos gente en el glaciar en otoño?
Sí, en general bastante menos que en verano. La excepción son los fines de semana largos, como Semana Santa, que mueven mucho turismo nacional. Fuera de esas fechas, las pasarelas se caminan con calma y es más fácil encontrar lugar en los miradores.
